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¿Qué es el TDAH? Definición, tipos y cómo se aborda en España

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad no es falta de voluntad ni un problema de educación. Te explicamos qué es, cómo se manifiesta a cada edad, de dónde viene y qué pasos seguir en el sistema sanitario español.

Redacción de tdah-adultos.es · Actualizado el 5 de octubre de 2026

Cribado orientativo

¿Te reconoces en lo que vas a leer?

Un cuestionario te ayuda a ordenar lo que notas antes de ir a consulta. Es gratis y empiezas sin registrarte; para recibir tu resultado tendrás que indicar un email al terminar. Solo un profesional sanitario puede confirmar o descartar el diagnóstico.

Definición: un trastorno del neurodesarrollo

El TDAH, siglas de trastorno por déficit de atención e hiperactividad, es una condición del neurodesarrollo: aparece durante la infancia porque el cerebro madura y regula la atención, la actividad motora y los impulsos de una forma diferente. Los manuales de referencia lo describen como un patrón persistente de desatención, de hiperactividad e impulsividad, o de ambas cosas, que resulta excesivo para la edad y que interfiere en la vida de la persona.

Esa última parte es la que marca la diferencia. Todo el mundo se distrae, pierde las llaves o interrumpe alguna vez. Hablamos de TDAH cuando esas dificultades son constantes, empezaron pronto, se repiten en casa, en el colegio o en el trabajo y tienen consecuencias reales: suspensos, conflictos, despidos, accidentes o un agotamiento que no se explica de otra manera.

Tampoco es una moda reciente. Lo que ha cambiado en los últimos años es la mirada: hoy se sabe que en muchos casos continúa en la edad adulta y que puede pasar desapercibido durante décadas, sobre todo cuando predomina la desatención y no hay conductas llamativas.

Las tres presentaciones según el DSM-5 y la CIE-11

Los profesionales en España trabajan con dos clasificaciones. El DSM-5, de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (revisado como DSM-5-TR en 2022), enumera 18 síntomas repartidos en dos listas de nueve: una de desatención y otra de hiperactividad e impulsividad. La CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud, vigente desde enero de 2022, recoge el trastorno con el código 6A05. Ambas hablan de «presentaciones» y no de tipos cerrados, porque el perfil de una persona puede cambiar con los años.

PresentaciónQué predominaCódigo CIE-11
Predominantemente inatentaDespistes, olvidos, dificultad para organizarse y terminar tareas6A05.0
Predominantemente hiperactiva-impulsivaInquietud, exceso de actividad, prisa por actuar o responder6A05.1
CombinadaLos dos grupos de síntomas con una intensidad parecida6A05.2

Para el DSM-5, un menor de 17 años debe presentar al menos seis síntomas de una de las listas, y a partir de los 17 bastan cinco. Además, los síntomas tienen que durar un mínimo de seis meses, varios de ellos deben haber aparecido antes de los 12 años, han de notarse en dos o más contextos (por ejemplo, casa y colegio) y no pueden explicarse mejor por otro trastorno. La CIE-11 no fija un número de síntomas: describe el patrón y deja el juicio al clínico.

Cómo se manifiesta en niños y en adultos

Los criterios son los mismos a cualquier edad, pero su aspecto cambia mucho entre un niño de siete años y una persona de cuarenta. Estos ejemplos ayudan a reconocerlos en la vida cotidiana.

En la infancia

  • Copia la mitad de los deberes de la pizarra y descubre en casa que le falta el enunciado del ejercicio.
  • Se levanta varias veces durante la comida o la clase, se balancea en la silla o juega con todo lo que tiene a mano.
  • Contesta antes de que el profesor termine la pregunta y le cuesta esperar su turno en el patio.
  • Pierde con frecuencia el estuche, la chaqueta o la agenda, aunque se le haya recordado esa misma mañana.
  • Empieza un examen bien y lo entrega con errores tontos porque se ha saltado una parte de cada pregunta.

En la edad adulta

Con los años, el movimiento visible suele dar paso a una inquietud interna, y los problemas se trasladan a la organización, el trabajo y la gestión del tiempo:

  • Dejar la declaración de la renta o la ITV para el último día, una y otra vez, aunque se haya prometido no repetirlo.
  • Desconectar en mitad de una reunión y tener que pedir a un compañero que repita lo que se ha decidido.
  • Abrir cinco tareas a la vez en el ordenador y acabar el día sin haber cerrado ninguna.
  • Hacer compras impulsivas o tomar decisiones importantes, como dejar un empleo, sin pensarlas.
  • Llegar tarde de forma habitual porque se calcula mal cuánto se tarda en salir de casa.

En niñas y mujeres el cuadro suele ser más discreto: predomina la desatención, hay menos conductas disruptivas y el esfuerzo por compensar puede ocultar las dificultades hasta la universidad o el primer empleo. Si es tu caso o crees que puede serlo, el test TDAH de la página de inicio es una primera forma de poner por escrito lo que te ocurre.

De dónde viene el TDAH

No existe una causa única. El peso principal es genético: una revisión de Faraone y Larsson publicada en Molecular Psychiatry en 2019, que reúne decenas de estudios con gemelos, estima la heredabilidad media del TDAH en el 74 %. Eso explica que sea habitual encontrar a un padre, una madre o un hermano con rasgos parecidos cuando se diagnostica a un niño. Esa herencia no depende de un solo gen, sino de miles de variantes comunes con efectos pequeños que se suman.

Algunos factores del entorno aumentan el riesgo, sobre todo durante el embarazo y los primeros meses de vida: la prematuridad, el bajo peso al nacer o la exposición prenatal al tabaco y al alcohol. Ninguno de ellos, por sí solo, provoca el trastorno, según la declaración de consenso internacional publicada en 2021 por la World Federation of ADHD.

Conviene desmontar dos ideas muy extendidas. El TDAH no lo causa una mala crianza, aunque un ambiente familiar desorganizado puede empeorar la convivencia con los síntomas. Tampoco hay pruebas de que lo provoque el azúcar, y aunque el uso intensivo de pantallas se ha asociado a más desatención, no se ha demostrado que sea su causa.

Cuántas personas lo tienen

Para la población infantil española, la referencia más citada es el metaanálisis de Catalá-López y colaboradores, publicado en BMC Psychiatry en 2012: estimó una prevalencia del 6,8 % entre niños y adolescentes, con un intervalo de confianza del 4,9 % al 8,8 %. Dicho de forma práctica, en un aula de 25 alumnos es razonable encontrar uno o dos casos.

En adultos, las Encuestas Mundiales de Salud Mental coordinadas por la Organización Mundial de la Salud entrevistaron a 26.744 personas de 20 países. Según el análisis de Fayyad y colaboradores (2017), la prevalencia media del TDAH en la edad adulta fue del 2,8 %, más alta en los países de renta alta (3,6 %). El mismo trabajo señala que pocos de estos adultos buscaban ayuda y que, cuando lo hacían, solía ser por los problemas asociados más que por el propio TDAH.

Trastornos que suelen acompañarlo

Lo frecuente es que el TDAH no venga solo. Esa coincidencia de varios trastornos en una misma persona se llama comorbilidad, y complica tanto el diagnóstico como el tratamiento. Las asociaciones más documentadas son:

  • En la infancia: trastorno negativista desafiante, dificultades específicas de aprendizaje (dislexia, discalculia), trastornos del lenguaje, tics y trastorno del espectro autista.
  • En la adolescencia y la edad adulta: ansiedad, depresión, problemas de sueño y consumo de alcohol, cannabis u otras sustancias, que a veces funciona como un intento de calmar la inquietud.

Hay un efecto de cadena que conviene tener presente: muchos adultos llegan a la consulta por ansiedad o por un bajo estado de ánimo, y el TDAH que estaba detrás aparece más tarde, al revisar su historia escolar. Por eso un buen especialista pregunta siempre por la infancia.

El diagnóstico en España, paso a paso

No hay análisis de sangre, prueba de imagen ni cuestionario que diagnostique el TDAH por sí solo. El diagnóstico es clínico: lo establece un especialista después de entrevistar a la persona y, cuando es posible, a quienes la conocen bien. En el Sistema Nacional de Salud, la referencia es la Guía de Práctica Clínica sobre el TDAH en niños y adolescentes (2010), completada en 2017 por una segunda guía del SNS centrada en las intervenciones terapéuticas.

Si eres adulto

Todo empieza en atención primaria: reserva una consulta con tu médico de familia. Llévale ejemplos concretos de cómo te afectan las dificultades y, si los conservas, boletines de notas o informes del colegio. Si ve indicios suficientes, hará la derivación a la Unidad de Salud Mental que te corresponda, y allí la evaluación la realiza un psiquiatra o un psicólogo clínico. Las listas de espera varían mucho según la comunidad autónoma.

Si se trata de tu hijo

Con menores, quien abre el proceso es el pediatra del centro de salud. Según el caso, enviará a la familia al servicio de neuropediatría del hospital o a salud mental infanto-juvenil. Desde el Real Decreto 689/2021 existe en España la especialidad de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, cuyos profesionales están representados por la Asociación Española de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia (AEPNYA). Antes de la consulta ayuda reunir las observaciones del tutor y del equipo de orientación del colegio.

Qué incluye la evaluación

  • Una entrevista clínica sobre los síntomas actuales y su repercusión.
  • La historia del desarrollo y de la etapa escolar, para comprobar que los síntomas empezaron antes de los 12 años.
  • Escalas y cuestionarios rellenados por la persona, la familia o el profesorado.
  • La exclusión de otras causas posibles: problemas de tiroides, de sueño, de visión o audición, ansiedad o consumo de sustancias.

Un cuestionario online de cribado cabe antes de todo este recorrido. Te orienta sobre si tiene sentido consultar y te da material para explicarte, pero no equivale a un diagnóstico ni sirve como informe.

Tratamientos disponibles

El TDAH no se cura en el sentido clásico, pero se trata, y con buenos resultados. Las guías del SNS recomiendan un abordaje multimodal: combinar varias intervenciones y ajustarlas a la edad, a la gravedad y a las preferencias de cada persona.

Psicoeducación

Es el punto de partida. Consiste en explicar a la persona y a su entorno qué es el trastorno, cómo funciona en su caso concreto y qué se puede esperar del tratamiento. Entender que los olvidos no son dejadez cambia mucho la relación con uno mismo, con la pareja o con los padres.

Terapia cognitivo-conductual y entrenamiento a padres

En adultos, la terapia cognitivo-conductual trabaja la planificación, la gestión del tiempo, la regulación emocional y los pensamientos que alimentan la procrastinación. En niños, los programas de entrenamiento para padres enseñan a dar instrucciones claras, reforzar las conductas que se quieren mantener y organizar rutinas que reduzcan el conflicto diario.

Medicación autorizada por la AEMPS

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios autoriza varios principios activos para el TDAH, siempre con receta y dentro de un programa de tratamiento integral:

  • Metilfenidato, estimulante con presentaciones de liberación inmediata y prolongada; algunas incluyen la indicación en adultos.
  • Lisdexanfetamina, estimulante indicado a partir de los 6 años y en adultos cuyos síntomas ya estaban presentes en la infancia.
  • Atomoxetina, no estimulante, autorizada en niños desde los 6 años, adolescentes y adultos.
  • Guanfacina, no estimulante, reservada a niños y adolescentes de 6 a 17 años cuando los estimulantes no son adecuados, no se toleran o no han funcionado.

La elección del fármaco, la dosis y el seguimiento (tensión arterial, peso, sueño, apetito) corresponden al especialista. Nunca conviene empezar, cambiar o dejar una medicación sin hablarlo con quien la prescribe.

Colegio, trabajo y apoyos

En el ámbito educativo, el artículo 71.2 de la Ley Orgánica de Educación, en la redacción de la LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020), incluye a los alumnos con «trastornos de atención o de aprendizaje» entre los que necesitan una atención educativa diferente a la ordinaria. Es decir, forman parte del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (NEAE). El equipo de orientación del centro valora al alumno y puede proponer medidas como más tiempo en los exámenes, preguntas por escrito una a una, un sitio cerca del profesor o una agenda revisada a diario. El procedimiento concreto lo regula cada comunidad autónoma.

En el trabajo no hay una figura equivalente, pero muchas personas mejoran con ajustes sencillos: bloquear franjas sin notificaciones, dividir los proyectos en entregas cortas, usar recordatorios visuales y pedir instrucciones por escrito. Contarlo o no a la empresa es una decisión personal.

Para no recorrer el camino a solas existen dos referencias de ámbito estatal. La Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH) agrupa a asociaciones de familias y pacientes de toda España, que organizan grupos de apoyo, talleres y orientación. La Fundación CADAH publica guías prácticas para familias, docentes y adultos. Si quieres seguir leyendo, en nuestro blog sobre el TDAH ampliamos estos temas uno a uno.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre TDA y TDAH?
«TDA» es una forma antigua y coloquial de referirse al TDAH sin hiperactividad. Hoy los manuales usan solo el término TDAH y hablan de presentación predominantemente inatenta cuando la hiperactividad apenas se nota.
¿Puede aparecer el TDAH por primera vez en un adulto?
Según el DSM-5, varios síntomas deben haber estado presentes antes de los 12 años. Lo que sí ocurre a menudo es que un adulto reciba el diagnóstico tarde porque de niño sus dificultades pasaron desapercibidas o se atribuyeron a otra cosa.
¿El TDAH desaparece con la edad?
En una parte de los casos los síntomas se atenúan, sobre todo la hiperactividad. En otros se mantienen en la edad adulta, aunque cambian de forma. En las Encuestas Mundiales de Salud Mental de la OMS, algo más de la mitad (un 57 % de media) de quienes cumplían los criterios en la infancia seguían cumpliéndolos de adultos.
¿Un test online puede decirme si tengo TDAH?
No. Un test online orienta: indica si tus respuestas se parecen a las de las personas con TDAH y si merece la pena consultar. El diagnóstico solo lo puede hacer un profesional sanitario tras una evaluación completa.
¿Tener TDAH tiene relación con la inteligencia?
No. El TDAH aparece en personas con cualquier nivel intelectual, también en alumnos con altas capacidades. Afecta a la forma de regular la atención y los impulsos, no a la capacidad de razonar.
¿Cuánto cuesta el diagnóstico en la sanidad pública?
La consulta y la evaluación en el Sistema Nacional de Salud no tienen coste para el paciente. Si optas por la vía privada, el precio depende del profesional y de las pruebas, por lo que conviene pedir un presupuesto antes de empezar.

Aviso médico: esta página es informativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si crees que tú o tu hijo podéis tener TDAH, habla con tu médico de familia o con el pediatra.

Fuentes: American Psychiatric Association, DSM-5-TR (2022); Organización Mundial de la Salud, CIE-11, código 6A05 (vigente desde 2022); Faraone SV y Larsson H, Molecular Psychiatry (2019); Faraone SV y cols., declaración de consenso internacional de la World Federation of ADHD, Neuroscience & Biobehavioral Reviews (2021); Fayyad J y cols., Encuestas Mundiales de Salud Mental de la OMS, ADHD Attention Deficit and Hyperactivity Disorders (2017); Catalá-López F y cols., BMC Psychiatry (2012); Ministerio de Sanidad, Guía de Práctica Clínica sobre el TDAH en niños y adolescentes (2010) y Guía de Práctica Clínica sobre las intervenciones terapéuticas en el TDAH (2017); AEMPS, fichas técnicas del Centro de Información de Medicamentos CIMA (consultadas en octubre de 2026); Ley Orgánica 2/2006 de Educación, artículo 71, en la redacción de la Ley Orgánica 3/2020; Real Decreto 689/2021. Redacción de tdah-adultos.es. Última revisión: 5 de octubre de 2026.