Comprender el TDAH en los niños
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una de las condiciones del neurodesarrollo más comunes en los niños. Aproximadamente el 5 % de los niños en el mundo cumplen los criterios diagnósticos, con síntomas que suelen aparecer antes de los 12 años.
La identificación temprana permite intervenciones y apoyo oportunos. Los niños con TDAH presentan diferencias neurológicas reales en la regulación de la atención, el control de los impulsos y los niveles de actividad. No se trata de defectos de carácter ni de fracasos educativos; son diferencias neurológicas que requieren comprensión y apoyo adecuados.
Tipos de presentación del TDAH
El TDAH se manifiesta en tres presentaciones principales. Los niños con predominio de inatención tienen dificultades con la atención y la organización, pero pueden no mostrar hiperactividad evidente. Los niños predominantemente hiperactivos-impulsivos muestran altos niveles de actividad y dificultades en el control de los impulsos. La presentación combinada —la más común— incluye síntomas significativos en ambos dominios.
Distinguir el TDAH del comportamiento típico
Todos los niños ocasionalmente pierden la concentración, actúan impulsivamente o les cuesta permanecer quietos. El TDAH se diferencia en varios aspectos importantes:
Impacto en la educación y el desarrollo social
Los niños con TDAH suelen afrontar dificultades escolares a pesar de una inteligencia adecuada. Las dificultades de concentración durante las clases, los problemas para completar tareas y la desorganización influyen en el aprendizaje. Sin apoyo, los niños pueden desarrollar una percepción negativa de sí mismos y una motivación reducida.
También las relaciones sociales pueden verse afectadas. Los comportamientos impulsivos y las dificultades para respetar los turnos pueden llevar al rechazo por parte de los compañeros. Muchos niños con TDAH tienen dificultades en la regulación emocional, experimentando frustraciones intensas que afectan amistades y relaciones familiares.
El proceso diagnóstico
La evaluación suele comenzar con el médico de cabecera, que puede derivar a servicios especializados como los Child and Adolescent Mental Health Services (CAMHS) o equipos pediátricos. El proceso de evaluación incluye:
Apoyar a tu hijo
Mientras se espera la evaluación —o junto con el tratamiento formal— los padres pueden adoptar estrategias de apoyo. Rutinas coherentes, expectativas claras y retroalimentación positiva inmediata ayudan a los niños a tener éxito. Dividir las tareas en pasos más pequeños y proporcionar horarios visuales apoya la organización.
Las escuelas pueden proporcionar ajustes como asientos preferentes, pausas de movimiento y formatos de entrega modificados. La colaboración entre el hogar y la escuela garantiza un apoyo coherente en todos los contextos. Muchos niños con TDAH prosperan con una comprensión adecuada y estrategias específicas.